Publicado el Jueves, 31 Agosto 2012 16:59 Escrito por Marco Antonio Orellana Visitas: 1059
En este artículo, trataremos de los bienes que Dios nos da y el uso que debemos darles. Entonces, surge la pregunta: ¿Es bueno tener o desear bienes materiales?
Déjeme decirle que esta es una pregunta que en algún momento de nuestras vidas nos hemos planteado, y muchas veces sentimos culpa de tener o desear ciertos bienes. O, simplemente, tratamos de justificar su tenencia a través de diferentes explicaciones que pueden, incluso, rayar en lo absurdo.
Por ello, lo que quiero plantear en este programa no es un tema menor, y deseo partir con un pasaje de Mateo 6:24, donde dice: “Ninguno puede servir a dos señores; porque, o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a mamón”.
¿Cómo podemos entender este pasaje? De una manera muy simple, lo que el Señor nos está diciendo es que el dinero es el principal competidor que tiene Dios para lograr el control de nuestros corazones.
La Palabra de Dios, sin embargo, también nos enseña la necesidad de encontrar un balance apropiado entre el disfrutar de las cosas materiales y el servir con ellas a Dios.
No todo el mundo debe ser como el joven rico de la parábola. Nuestra actitud con respecto al dinero es mucho más importante que el dinero en sí (le aconsejo que revise 1ª Timoteo 6: 9-10 y 17).
Al final del verso 17 de 1ª Timoteo 6, el Apóstol Pablo nos enseña que Dios nos da todas las cosas para disfrutarlas (no para sentirnos culpables de tenerlas o para guardarlas y que nadie las vea). Debemos aprender a disfrutar y estar felices con lo mucho o poco que Dios nos ha provisto en lo económico.
Sin embargo, por otro lado, Jesús dijo que el primer impedimento para seguirlo serían las cosas materiales. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. (1ª Juan 2:15).
Entonces, el declarar a Dios el Dueño de todo lo que tenemos, y entregar la propiedad de todos nuestros bienes materiales a Dios, es el primer paso hacia la libertad financiera, incluyendo dinero, tiempo, familia, posesiones materiales, educación, e incluso ganancias para el futuro. La Palabra de Dios dice que debemos estar dispuestos a darle la propiedad de cada cosa material que poseamos si queremos ser verdaderamente libres en el área de las finanzas.
No está mal desear cosas, pero si Dios nos pide dejar esas cosas, debemos tener la voluntad de hacerlo. Él quitará el amor por las cosas materiales, o las quitará de su vida para que no estorben en su relación con Dios. Esto no significa que Dios desea privarlo de las bendiciones materiales; más bien, Él quiere que usted tenga la certeza de que se encuentran ubicadas en el lugar correcto dentro de sus prioridades personales.
Es muy importante que las cosas materiales, que son pasajeras, no interfieran con las cosas espirituales, que duran por la eternidad. La manera más fácil de lograrlo es declarando a Dios el Dueño de las cosas que tiene, y comenzando a actuar cada día simplemente como un mayordomo de esos bienes.
Dios le bendiga.
Marco Antonio Orellana, economista.
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