Publicado el Jueves, 31 Agosto 2012 16:40 Escrito por Marco Antonio Orellana Visitas: 1203
¿Siente que ya no da más con sus deudas? ¿El problema ya no es sólo suyo, sino que ha involucrado a toda la familia? Bueno, ya es el momento que comience a dar pasos de sabiduría en el manejo de sus finanzas personales.
Recuerdo como mi padre en algún momento de la vida nos decía que el dinero no se consigue en los árboles y nos recordaba que, como reza el dicho popular, “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”.
Pero usted se estará preguntando: “¿Cómo lo hago, entonces, si con lo que gano no me alcanza?
Permítame darle algunos consejos que le ayudarán a mejorar esta situación. Pero antes, déjeme decirle que no hay mejor decisión que usted pueda tomar, que la que es consultada con el Señor.
Si usted es cristiano, o al menos así lo profesa, ¡DEBE buscar librarse de sus deudas! Y si usted aún no acepta a Cristo como su Señor y Salvador, lo invito a tomar esta sabia decisión.
Permítame entonces, recomendarle cuatro pasos que le ayudarán a eliminar sus deudas.
Primero:
Tenga un plan por escrito. Este plan es indispensable para todo el que se halla en esclavitud financiera. Haga un plan poniendo sus gastosen orden de prioridades. Este ordenamiento es crucial, ya que es fácil olvidarnos de la diferencia entre necesidades, deseos y caprichos. Si usted necesita ayuda para desarrollar un plan de gastos, puede consultar en la web o ponerse en contacto con nosotros a través de nuestro correo: economista@armonía.cl y le entregaremos una recomendación que le ayudará a poner en orden su vida financiera.
Segundo:
Limite sus gastos a lo esencial. Toda persona que está esclavizada en la deuda debe dejar de gastar en todo lo que no sea absolutamente esencial. Si usted tiene hábitos de gastos fuera de lo que realmente necesita, debe comenzar por dejar estos “gustitos. Disminuya el consumo eléctrico, apague las luces que no está usando, reduzca las horas frente a la pantalla del televisor, no abra tantas veces el refrigerador y si tiene que sacar algún alimento tenga claro qué será y abra sólo para sacar ese alimento que necesita; revise las fugas de agua en estanques del WC o alguna llave que gotea (más de 1/3 del gasto en agua se puede ir por las fugas).
Lo más importante en este punto es que todos son parte del problema, pero también todos son parte de la solución. Es por ello que el paso anterior (la elaboración de un plan) debe contemplar a todos los involucrados en esta solución. Quizás usted pueda manejar la deuda por más tiempo, pero su determinación a salir de ella lo conducirá al éxito.
Tercero:
Piense antes de comprar. Proverbios 24:3 dice: “Con sabiduría se edificará la casa; Y con prudencia se afirmará...”, o como dice la NVI: “con inteligencia se echan los cimientos”. Evalúe sus compras de esta manera: ‘¿Es realmente una necesidad vital, un deseo o un capricho?’ ‘¿Esta compra refleja mi ética como discípulo de Cristo?’ ‘¿Puedo seguir manteniendo suscripciones y todos estos pagos de revistas o clubes?’ ‘¿Es una buena compra, o sólo me interesa porque traigo la tarjeta de crédito y me gusta ahora?’ ‘¿Es un artículo que durará en el tiempo?’ ‘¿Se depreciará mucho?’ ‘¿Exige un mantenimiento costoso?’. Si usted se hace estas preguntas a la hora de comprar, le aseguro que comprará menos y estará dando sus primeros pasos firmes para liberarse de las deudas.
Cuarto:
Deje de comprar a crédito. Hay que regresar a los tiempos de pagar al contado. Esto, en lo personal, ha sido de mucha bendición, ya que si no hay efectivo para la compra quiere decir que no es parte de mi plan de gastos, y por consiguiente, no es una necesidad. Si bien usted puede aprovechar el sistema de pago a través de tarjetas bancarias, que le da la opción de pagar a 3 cuotas precio contado, no ceda a la tentación de pagar sólo el mínimo en su próxima cuenta, sino pague siempre el total de su deuda, sólo así estará realmente cumpliendo con su plan de gastos.
Ponga en práctica estos pasos en forma metódica. Comience hoy mismo elaborando su plan de gastos, haga una lista con los gastos necesarios en primer lugar y deje para el final aquellos que puede prescindir. Luego comience a comprar con sabiduría y, por último, deje de comprar a crédito. Con estos simples consejos usted se dará cuenta que es posible tomar pasos firmes para liberarse de las deudas.
Dios le bendiga.
Marco Antonio Orellana, economista.
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