Publicado el Jueves, 31 Agosto 2012 16:33 Escrito por Marco Antonio Orellana Visitas: 1080
¿Sabías que el automóvil es un bien que pierde valor, es decir, que se deprecia con el tiempo? Además, cuando compras un vehículo nuevo debes pagar los impuestos correspondientes, por lo que un auto que sale del concesionario baja su valor entre un 20% y un 30% inmediatamente después de ponerlo en la calle.
Un automóvil de dos años con bajo kilometraje es casi tan bueno como uno completamente nuevo. Sin embargo, la diferencia de precio es realmente impresionante.
Si usted tiene el dinero para comprarse un auto nuevo y no necesita endeudarse, ¡cómprelo!, pero aunque tenga el dinero, si puede conseguir un auto usado con poco kilometraje, de un solo dueño y con no más de 2 años de antigüedad, realmente conseguirá una joyita...
La primera pregunta que debe formularse es: ¿Cuánto debo pagar?
Antes de visitar un concesionario para comprar un auto usado, se necesita trabajar un poco. Mi recomendación es que siga los siguientes pasos:
1. Primero, averigua cuánto dinero realmente tienes, y cuánto puedes endeudarte.
2. Luego, determina qué tipo de transportación necesitas. Decide la marca, el modelo y el año.
3. Averigua el precio "base" que el concesionario debió haber pagado por el auto. Hay sitios web que te ayudarán a formarte una idea real de cuánto vale ese auto que quieres.
4. Fíjate en el kilometraje del auto. Un buen auto debiera tener un promedio anual de unos 20.000 Km. Si está dentro de este rango, el precio puede ser justo; si tiene menos recorrido, el auto podría valer más, pero es bueno; por el contrario, si tiene más kilometraje, debes evaluar su compra.
6. Súmale un 5% a ese precio como comisión para el concesionario.
7. Anota el precio en un papel y llévalo contigo cuando sales a comprar el auto.
8. Busca en los periódicos y por los barrios específicamente el auto que estás buscando. No dejes que te muestren "alternativas".
9. Comprométete a dejar el concesionario si no se acercan lo suficiente a tu precio. Simplemente, levántate y con cortesía despídete del vendedor.
10. No bajes la guardia: el negocio no está terminado hasta que negocies el interés que pagarás por el préstamo.
Continúa…
Dios les bendiga.
Marco Antonio Orellana, economista.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.